Bullying a la Hare Krisna.

mayo 14, 2011

Hace unos dias recibí un comentario en este blog: un “amigo” de la infancia le llamare J se congratulaba de encontrarme después de años. Y después de los saludos de rigor J me preguntaba: ¿Pero Hrisi porque tanto enojo? Esta es mi respuesta a J. J -y el sabe quien es- fue una pesadilla en mi infancia (seguro el ni se acuerda de nada)  aqui una pequeña muestra:

Todos tenemos demonios, dolores que se anidan en el rincón del dolor de la misma humanidad, dolor de existir, dolor infligido por otros seres, seres que se encarnan en la pareja, los hijos, los padres, amigos etc, por la condición humana y egoísta por la naturaleza de un mundo disfuncional, todos hacemos sufrir a otros.

Cuando pequeño sufrí acoso por parte de compañeros de la escuela,  eran compañeros “devotos”.

Es un abuso que hoy se le llama “bullying”, es un termino en boga en estos días donde nos encanta definir todo y racionalizarlo.

Bullyin es un acoso sistemático de un grupo importante de niños contra un blanco definido: otro niño.

El bulleado sufre lo indecible y sufrí lo indecible,

El bulleado vive en soledad el dolor del maltrato, la burla y la violencia, y lo vivi,

El bulleado ve minada su propia estima por la continua burla y termina creyendoselo, me sucedio,

El bulleado carga por toda su vida ese dolor y trauma, lo continuo cargando y padeciendo,

Los niños hare krishna, esos niños supuestamente modelo que fueron un experimento en mexico fueron niños comunes y corrientes con el plus de ser “devotos” pero con la misma naturaleza en ocasiones cavernícola, oscura y despiadada de cualquier otro niño común y corriente.

Por azares de lo que llamamos destino me convertí en el blanco para el bullying de mi compañeros, puede ser por mi naturaleza calmada e introvertida, puede ser porque era de los mas pequeños del grupo, puede ser porque… no se porque, pero experimentar en toda su expresion lo desgraciado de la naturaleza humana de mis compañeros “devotos” fue un episodio brutal y lleno del mas horrendo dolor.

Todos los días estaban llenos de acoso sistemático y continuo a cada paso, cantando hare krishna escupían parte de las miserias humanas contra mi.

No ser capaz de decir, de quejarse, de compartir con alguien lo que nos pasa es por si mismo la soledad mas grande. Con tilaka en la frente y con las manos juntas frente a los altares mi compañeros del gurukula me arrinconaron con la fuerza de su mayor numero y su acoso constante y grosero.

Los días mas grises de nuestras vidas son aquellos donde no hay esperanza. Mis compañeros de gurukula quebraron mi espíritu y mi propia valía con el abuso constante.

Bullying a la hare krisna, bullying a la mexicana.

Suena muy surrealista, pero ocurrió, ocurrieron las miserias humanas desde los mas pequeños hasta los mas grandes dentro de los hare krisnas en mexico.

No culpo a nadie y a los que abusaron de mi los he perdonado y me he perdonado.


Los inicios del Gurukula en México

septiembre 17, 2009

Por Iswara das.

gurukul

Srila Prabhupada visitaba la ciudad de Mexico por segunda vez el 11 de Febrero de 1975, estuvo ocho días con sus discípulos. Cada una de sus enseñanzas era iluminación para inspirar y entusiasmar a los devotos en el servicio de Sri Sri Radha Madhana Gopal.

Algunas de sus palabras estimulantes era: “El templo de México debe desarrollarse tan grande como nuestra comunidad en los Angeles”. Srila Prabhupada continuó su gira mundial poniendo sus pies de loto por última vez en tierra mexicana el 18 de febrero. El ambiente en el templo era de gran  entusiasmo y la Conciencia de Krisna en México comenzó una etapa de florecimiento.

A mediados del ’76 se estableció en el templo de Guadalajara. Para finales del mismo año, un grupo de devotos que se encontraba de sankirtan en Tijuana y algunas ciudades cercanas se unieron al templo de la perla tapatía; para fortalecer la comunidad. Todo sucedio con naturalidad. Un buen número de invitados llegaban al templo para participar en la fiesta de domingo como Srila Prabhupada lo estableció, se deleitaban tomando nectáreo prasadam.

Por esos días tan gloriosos y llenos de entusiasmo trascendental, tres niños se unieron al movimiento llevados por sus papás: Kusa das, Paravyoma das y Vamana das, ellos eran los primeros futuros gurukulis que el templo de Guadalajara recibió con los brazos abiertos.

Ellos junto con Srutadeva das formaron el primer pequeño gurukula en esa ciudad. Premananda das impartió las clases académicas durante algún tiempo porque después le dieron otro servicio en L.A. California y todos los niños de Guadalajara fueron enviados al templo de la ciudad de México.

El Gurukula en la ciudad de México se empezó a formar en los primeros meses del año ’76. Prahladananda das entro al templo a mediadios del ’75. Rama Svarupa se unió al movimiento algunos meses después.

Bhakt vatsala das había entrado un par de años antes, y después de la visita de Srila Prabhupada se fue a U.S.A. por algun tiempo y ahora regresaba por algunos meses en lo que arreglaba sus documentos para irse al gurukula de Mayapura, India. Srutadeva das entro al templo a principios del’76 participando en los inicios de ese gurukula por algunos meses; porque despues su hermano Adhoksaja lo llevo a Tijuana y a otros lugares del norte del país, hasta llegar a Guadalajara, donde también formo parte en la apertura de la escuela Vaisnava para niños. Su primer maestro fue Gopal das quién dejó el cargo una semanas después. En seguida Netra das enseñaría a ese pequeño grupo de gurukulis, pero también tuvo que abandonar el puesto por sus diversas ocupaciones al servicio de las Deidades.

Achalesuar das tomó ka responsabilidad de la enseñanza y su esposa Jaladosha dasi se encargó de cuidar a las niñas: Subhadra y Draupadi -hermanas- que ingresaron al templo a muy temprana edad, al regresar de una estancia en el gurukula de Dallas Texas, tomaron parte del inicio de la escuela en la capital azteca. Uttara dasi, Jaya Sri y su hermana Concepción también se unieron. Una vez más cambiaron a los maestros; Adhitiesa das ahora era el maestro academico que incluian clases de mridanga y algo de guitarra aunque estas clases solamente fueron impartidas por unas pocas semanas porque se cambiaron de nuevo los maestros. Kratu das llegó de Venezuela y le fue asignado el cargo.

A principios del otoño de 1977 se rentó una granja en Amacuzac, poblado en el estado de Morelos, a media hora de la ciudad de Cuernavaca. Para entonces la escuela ya había crecido y se componía de tres asramas, el gurukula de niños mayores de diez años, el gurukula de niños menores de nueve años y el gurukula para niñas; cada uno contaba con su propio inmueble; la granja era un lugar donde todos los gurukulis soñabamos con los ojos abiertos, en los pasatiempos de Krisna, ya que la finca tenía árboles de mango, toronja, plátano, limón y naranja; también se encontraba al costado de la finca una extensión de arena y un río. Durante el mes de noviembre, los corazones de todos los gurukulis que habitábamos ese aislado lugar, fuimos estremecidos por una noticia que nos hizo derramar lágrimas
de amor en separación. ¡Srila Prabhupada había abandonado el cuerpo! Por la gracia de Krisna el gurukula tenía en su templo el vyasasan que Srila Prabhupada había usado cuando vino a México. Para el atardecer de ese día los dos escalones del vyasasana estaban repletos de cartas de sincera y amorosa separación devocional, cada una escrita y firmada por niños y maestros del gurukula: Astika
das (director), Sranga das (administrador), Kratu das (maestro), Jagannatha-misra das y su esposaJaganiya das (maestros), Govinda das (maestra), Devala das (vaquero y mantenimiento) y todos los alumnos: Srutadeva das (yo), Rama Svarupa das, Kusa das, Paravyoma das, Prahladananda das, Haribhenu das, Govinda das, Saunaka das, Murari das, Urukrama das, Bhakta Guillermo y las niñas: Uttara dasi, Bhaktin Blanca, Krisna dasi y Palika dasi.

El gurukula se cambió a una hermosa casa en Coyoacán en la ciudad de México para mediados del ’78. Se recibió con agrado la aportación y participación académica de maestros como: Kunja-vihari das, Anupama das, Ratna Krisna dasa y su esposa; cada uno en algún periodo de la estancia del gurukula.

Al entrar la decada de los ’80 la escuela se cambio a Guadalajara Jalisco. El número de alumnos crecía y los templos se alegraban al recibir la participación de tantos niños rapados, con sikha,  vestidos de color azafrán; y las niñas que enguirnaldaban el lugar con sus saris floreados de diversos colores.