Reporte de mi “cancer”

Seis meses y el cáncer terminal y fulminante que diagnostico la brujilda-hechicera-vidente o no se como llamarla, definitivamente no apareció. Aunque se que las energías sutiles existen e influencian y que México es un país donde esta arraigado culturalmente el acudir a toda clase de brujos y hechiceros para resolver algunos problemas. Y se que en India también existen toda clase de brujos, hechiceros y tantricos oscuros. Todo depende del estado psicológico. Si bajamos a esos planos de miedo e inseguridad claro que nos afectan, y si nos convencemos de que podríamos tener cáncer, seguramente a través de ese desliz psicológico y debilidad, nos dará cáncer. Tambien ocurre a la inversa, esta suficientemente documentado que gente que ha sido diagnosticada con cáncer por sus médicos pero que hacen un fuerte trabajo mental y de actitud positiva de “No tengo cáncer” ó “El cáncer no me va a hacer nada” incluso sin medicamentos, el cáncer desaparece. También esta suficientemente documentado el aspecto psicosomático del cáncer y de todas las enfermedades. Desequilibrios emocionales, baja autoestima, depresión, abuso, adicciones de todo tipo son factores que influyen.
Haciendo un poco de investigación me encontré con una entrevista de una onco psicologa muy interesante que da mucha luz sobre este tema.
Al final, si Krisna nos quiere proteger nada nos puede pasar, y por lo contrario, si Krisna quiere lo contrario, nada nos puede salvar. Su dulce voluntad debe ser nuestro único refugio, aceptaremos nuestro karma y serviremos a los devotos cada día. Lo demás, es lo de menos. Quiero ir a India.

Eva Juan: “El cáncer es el síntoma de un conflicto íntimo”

Eva Juan Psicooncóloga. Orienta a enfermos de cáncer atendidos en los hospitales de Sant Pau y Quirón, de Barcelona, cuando acaban las terapias y reanudan su vida. Intenta que aprovechen el episodio.

ÀNGELES GALLARDO

–Si hoy le diagnosticaran un cáncer, ¿cómo cree que reaccionaría?
–Iría en busca del conflicto mental que me lo ha provocado. Investigaría qué situación emocional ha causado una sacudida tan grave en mi salud física. Haría limpieza.

–¿Y qué efecto tendría esa actitud?
–Espero que consiguiera la curación. Evidentemente, en un cáncer influyen muchos factores y tal vez se tratara de algo irresoluble, pero, de entrada, intentaría deshacer la madeja causante, desbloquear el punto que me ha llevado a esa enorme desarmonización del cuerpo físico.

–¿Dice que podría autocurarse?
–Sí. Es que yo creo que la curación puede llegar también a través de un trabajo psíquico intenso en el que se deshagan esos puntos de conflicto que emocionalmente te llevan a un grave deterioro físico.

–¿Qué peso tienen las emociones en la aparición de una enfermedad?
–Como mínimo, el mismo peso que las alteraciones físicas. Personalmente, incluso considero que lo emocional es más decisorio que lo físico. Creo que todo lo que nos ocurre en el cuerpo depende de nuestra mente, aunque sé perfectamente que este es un tema cuestionado.

–¿Un disgusto importante puede iniciar un cáncer?
–Estoy segura de que un golpe vital fuerte, que te impacte mucho, puede ser un factor que desequilibre suficientemente el cuerpo como para desencadenar un cáncer. Cada vez hay más investigaciones que coinciden en esa idea.

–¿Explica esto a sus enfermos?
–Sí, sí. Siempre, en función de la capacidad mental que percibo en cada uno. De una forma u otra, a todos.

–¿Y reconocen haber sufrido un choque que les rompió la salud?
–Sí. Casi siempre. Excepto si se trata de personas muy negadoras de su vida emocional, que las hay. Cuando reciben el impacto de saber que sufren una enfermedad tan seria, buscan. A su manera, entienden que ha habido un momento de sufrimiento emocional intenso, lo reconocen y me lo dicen: “Creo que aquel disgusto me desmontó totalmente…” o “tal época de estrés fue insoportable”.

–¿Los oncólogos de los hospitales donde visita reconocen su trabajo?
–No, no. Yo voy trabajando por mi cuenta. Lo que hago no les interesa, y tampoco tienen tiempo de conocerlo. El ritmo de visitas diarias que atienden es tan bestial que no podrían. Además, existe un enorme desconocimiento de todo lo relacionado con el mundo psíquico y emocional. A los médicos no se les forma para que sepan valorar ese aspecto: trabajan exclusivamente con el cuerpo físico, salvo algunas excepciones.

–¿Cómo la recibieron?
–Para ellos, el tema psíquico es un aspecto difícil de integrar. Mi presencia les parecía algo así como un lujo, porque la primera demanda de los enfermos es que se les salve la vida, lo que entienden exclusivamente por recuperar la salud del cuerpo. Todo el asunto psicológico siempre se ha considerado de segunda línea, aunque cada vez se sabe más que el aspecto emocional tiene un efecto directo en la enfermedad y su posible curación. Los hospitales se van abriendo a esta idea porque existe demanda de la población.

–¿A cuántos enfermos visita?
–A mí me llegan apenas un 10% de los enfermos de cáncer que son atendidos en el Hospital de Sant Pau. Allí trabajan cerca de 35 oncólogos, que visitan a diario a una media de 30 enfermos. Yo soy la única psicooncologa. Vienen a verme en cualquier momento de su proceso, en especial cuando acaban las terapias y han de reiniciar su vida. Al empezar la fase llamada de intervalo libre de enfermedad, con altas o bajas posibilidades de recaer. Es la parte más difícil.

–Su tratamiento ¿qué pretende?
–Si le digo la verdad, yo no pretendo nada. Espero a ver qué preocupaciones tiene cada persona y a partir de ahí empiezo a profundizar. Aparentemente, todos vienen por el asunto del cáncer, pero resulta que lo que más les preocupa, y de lo que más hablan, es de las relaciones familiares o laborales que les causan conflicto. Solos, ellos mismos, se centran en el verdadero problema de su vida, y eso para mí es fundamental, porque yo necesito tratar a la persona, no el tumor. El cáncer es el síntoma de un conflicto íntimo y personal. Y de eso hablamos.

–¿Lo que usted hace se podría aplicar a cualquier otra enfermedad?
–Evidentemente, sí. Yo creo que se ha empezado por el cáncer porque, se quiera o no, es una enfermedad muy devastadora y agresiva.

–¿El psicooncólogo es una figura admitida en el mundo sanitario?
–Desde el 2002, los hay en todos los grandes hospitales de Catalunya. Otra cosa es que se nos tenga en cuenta. Lo lógico sería que el primer diagnóstico de un cáncer se hiciera, en paralelo, desde el punto de vista físico y psíquico, para entender a la persona completa. Pero no es así.

via: el periodico.com

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