Un buen titular para un pasquín amarillista que vendería mucho.
Pero no.
Puedo decir que vivi una niñez traumática en los templos de iskcon.
Puedo decir que mis años en el gurukula fueron una pesadilla en algunos pasajes.
Y díganme, en que familia, escuela, institución, grupo religioso o laico no lo es.
Lo disfuncional va de la mano de cualquier convivencia. Acortar la distancia entre lo menos traumático y lo mas traumático podría decirse que seria una condición ideal de cualquier proyecto donde se trata de formar devotos, vaisnavas, como vulgarmente les llaman “Hare Krisnas”, o los pelones que bailan en la calle como locos.
Entonces ¿quién es el responsable de todo el abuso para con los niños Hare Krisnas?
Pongo en primer lugar de responsabilidad a los padres.
Muchos de ellos jovenes que fueron presas de un fanatismo religioso enfermo que daño a sus familias sobremanera. Creo firmemente que no podia ser de otra manera. Pero eso no excusa a esos padres irresponsables.
Y me topo con un fenomeno muy interesante: padres que le pasan toda la responsabilidad a la institución en este caso a iskcon y tan campantes creen que así excusan su falta de valor y amor por sus hijos.
Si a través de toda la presión “espiritual” de que los hijos eran el nudo que apretaba al ser a la existencia material y sus apegos que degradan… ¿en el corazón, algo muy dentro de ellos no les decía que a pesar de todo eso tenían que seguir apegados y pegados a sus hijos? Que a pesar de que pudieran seguir siendo unos caídos por estar cuidando con todo su amor a sus hijos, Krishna siguiera oyendo sus oraciones?
Se de muchos casos donde algunos padres raptaron a sus hijos, los escondieron o los mandaron al extranjero para mantenerlos alejados de la pareja “demoniaca” que no quería mandar a sus hijos a los templos.
Había un desdén hacia los que estaban casados, tenían hijos o los querían mucho. Algunos incluso para mantener la distancia, hacían el ridículo de hablarles de “usted” a sus pequeños.
Entonces entre mas mostraran los padres una actitud de desapego hacia los hijos se consideraba que estaba entendiendo mas la doctrina y los preceptos, y al llevarlos a cabo en la practica entonces era mas avanzado y por lo tanto su posición en el organigrama era mas alta con el consecuente “liderazgo” o “prestigio” al que era acreedor por ser un seguidor congruente y fiel a los conceptos filosóficos de la doctrina.
Así, aquellos padres idiotizados y faltos de criterio, al abandonar a sus hijos, maltrataron, denigraron y faltaron a los derechos fundamentales de esos niños. ¿Fue culpa de la institución o la inmadurez de esos padres se puso en evidencia?.
Personalmente vi niños totalmente abandonados, maltratados, denigrados y violados en todos sus derechos. Maltratos físicos, psicológicos y morales.
Sus padres eran “discípulos” de Prabhupada y eso les daba un halo casi “divino” y lo mas divertido de eso es que hoy, años después de que esos niños no quieren saber nada de Krisna, esos “discípulos” de Prabhupada siguen empecinados en su “divina” conexión con el fundador acarya y creen gozar de una inmunidad “superior” porque cantan cierto numero de rondas. Krisnita -como tiernamente algunos dicen- les ayude.
Mi madre era una enamorada de sus hijos, salía a las calles a vender varitas de incienso y entre todo lo que nos traía casi siempre habia juguetes. Pedía limosna o prestado con algún familiar para llevarnos al doctor. Nos vestía con ropa regalada. Algunas veces tuve que aguantar la pena de ponerme ropa de niña porque era la única que había para no pasar frío. No recuerdo ningún día que pasáramos hambre como muchos niños en los templos. Nos compraba paletas, refrescos que a pesar de ser inofensivos no era bien visto en los círculos “ortodoxos.”
Me dio mucho gusto cuando en Vrindavana Srila Guru Maharaja le trajo a los niños del asram en el templo de Radha Damodara helados y chocolates por botes. Comí un poco de chocolate y estaba bueno. En aquellos años comer chocolate era un sacrilegio y una actividad casi pecaminosa y comer helado no era bien visto, era demasiada gratificación de los sentidos y podría excitarnos sexualmente.
Recuerdo que mi madre me contaba como se llevaba a algunos de esos niños y niñas a la azotea a comer paletas a escondidas. Los padres de esos niños -discípulos de Prabhupada- si lo hubieran sabido lo habrían condenado y hubieran llamado la atención de aquella devota tan caída, que llevaba a sus hijos por tan mal camino. Aquellos niños y niñas -conozco los casos muy bien- han llevado una vida lastimada por sus padres -primero- y después por una institución u organización joven y totalmente disfuncional en ese crecimiento.
Y si, fui un niño abusado por iskcon, pero amado, querido y protegido por mis padres que me dieron a Krisna como pudieron y ahora mi único objetivo es darle a mi hijo herramientas para poder servir a los devotos con todo el corazón.